La Séptima Pantalla

OLD de M. Night Shyamalan; una mala película de terror pero una buena comedia

OLD de M. Night Shyamalan es de esas películas que son clasificadas en el género de terror o suspenso, pero el público las mira para reírse o divertirse. Y no me malinterpreten, muchas películas del género de terror son amadas por ser “comedias involuntarias” o consideradas en la categoría de “tan malas que son buenas”; por ende, se ganan un lugar entre algunas películas de culto o son recordadas con más frecuencia que otras cintas de terror del montón que salen cada verano.

Soy una persona que se asusta fácil con las cintas de terror, así que si una peli de terror no me asusta, significa que algo no está bien. Así que, ésta será una reseña breve sin SPOILERS, y ya dependerá de ti si después de leer esta reseña deseas ver dicha cinta o no; aunque seguro que un buen rato vas a pasar.

Un poco de contexto

Night Shyamalan es de esos directores que tras ver de 1-2 películas de su autoría, puedes reconocer perfectamente su estilo en cada frame; desde ángulos de cámara, manejo de historia, estilo de actuación de los artistas que dirige, los diálogos de sus guiones y siempre dar finales “sorpresivos” a sus filmes. Es bien sabido que el director siempre intenta mantener el mayor control creativo y administrativo de sus proyectos, inclusive pone gran parte del dinero para financiar sus producciones. Es un director que sabe lo que quiere y un artista excéntrico.

Un meme sin querer queriendo (The happening, 2008)

En consecuencia, su filmografía es un subí y baja de resultados excelentes o penosos; cuenta con buenas películas como El sexto sentido (1999), El protegido (2000), La visita (2015), Fragmentado (2016) y Cristal (2019), las cuales tienen historias bien elaboradas, grandes actuaciones y buen manejo del suspenso, acción y miedo. Pero, desde que realizó Señales (2002), sus películas empezaron a tener un rumbo pantanoso; desde la infame El último maestro aire (2010), la divertidamente pretenciosa Lady in the Water (2006), el meme andante de The happening (2008), el pésimo terror con Devil (2010), hasta la catastrófica After Earth (2013).

Entonces, ¿en dónde entra OLD (2021)? A diferencia de las demás historias, El último maestro aire (2010) y OLD (2021) no fue creadas por él. La primera, es la adaptación de la icónica y preciosa serie de Nickelodeon del mismo nombre; mientras que la segunda, es una adaptación libre de la novela gráfica de Sandcastle (2013) de Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy, la cual merece ser leída.

El libro siempre es mejor que la película, obvio

La sinopsis de OLD de M. Night Shyamalan es la siguiente:

Durante unas vacaciones en un paraíso tropical, una familia empieza a percibir que en la recóndita playa elegida para relajarse unas horas suceden algunas anomalías temporales…

Por otro lado, Sandcastle, obra original de la cual se basa Shyamalan tiene esta premisa:

Trece personajes descubren un cadáver en una playa donde la realidad va deformándose y han de enfrentarse a un destino que se les escapa como arena entre los dedos.”

Por lo tanto, los tonos de ambas historias son muy distintas. Ya que, la novela habla de la importancia del tiempo en nuestras vidas, cómo se refleja en nosotros; y cómo es que algo tan importante, en ocasiones, lo dejamos ir sin apreciar que nunca lo podremos recuperar, dando un final abierto con espacio al análisis. Mientras que la cinta de Shyamalan da un final cerrado, un mensaje mal dirigido y, bueno… Mejor vayamos por partes.

Una dirección… curiosa

Desde que conocemos a la familia Cappa, compuesta por Guy (Gael García Bernal) y Prisca (Vicky Krieps) y sus hijos Trent y Maddox; los cuales deciden ir a un resort paradisíaco para tratar de simular el cáncer de Prisca y su divorcio de Guy. Y tan solo al escucharlos hablar de manera tan poco humana, te das cuenta que no tendrás la calidad del El sexto sentido sino absurdismo de oro puro.

Y sucede lo mismo cuando los Cappa se relaciona con Charles (Rufus Sewell), un doctor esquizofrénico, su esposa hipocalcémica, Chrystal (Abey Lee) y su hija Kara; la pareja Patricia (Nikki Amuka-Bird) y Jarin (Ken Leung) una psicóloga epiléptica y un enfermero respectivamente y el rapero hemofílico Mid-Sized Sedan (Aaron Pierre).

Aunque, Gael García y Vicky Krieps son grandes actores, Shyamalan los usa para darnos interpretaciones que rozan lo plano y absurdo. Y no es su culpa, hacen lo mejor que pueden, a diferencia de Rufus Sewell; quien da la impresión de ser el único en entender que no está en una película seria y compleja, sino en un viaje de divertida locura. Y se agradece.

La buena fotografía sumada a los elementos que el director no modificó de la novela, hacen que el drama entre los personajes sea envolvente; así, nos da algunos momentos donde se nos permite entrar en este pequeño agujero de gusano y preguntarnos qué haríamos en dicha situación. Pero cuando el director modifica la novela para dejar “su huella” con diálogos forzados para dar exposición, rompe la esencia de reflexión y sutileza de la obra original. Es una cinta donde nadie para de hablar y el lenguaje visual apenas se comunica con nosotros, un fallo si hablamos de terror pero un acierto si hablamos de comedia.

La relatividad del tiempo está, pero no está

Todos los personajes claramente representan diferentes posturas ante el paso del tiempo que sufren en la playa; algunos obsesionados con la juventud, algunos aprensivos y se resisten a los cambios, otros que se niegan con hacer algo al respecto y otros aceptan y fluyen. Quizás, si lo vemos de forma seria, los diálogos de Trent que sirven como mera herramienta de exposición, pueden mostrar su inocencia y espontaneidad; al mismo tiempo que Maddox muestra que se encuentra entre la adolescencia e inocencia y aún no desarrolla manías como los adultos.

De forma no irónica, ambas obras tienen la idea principal de reflexionar sobre el paso del tiempo y las consecuencias que llegan a cada personaje por sus decisiones. Ciertamente, la narración de la cinta podría ser considerada ágil en comparación a la novela, en especial con la familia Cappa; pero el masticar tanto la trama perjudica al discurso original de Sandcastle que OLD de M. Night Shyamalan tanto presume tener.

Y cuando lleguen a la escena del embarazo y del cuerpo destrozado de Chrystal, (esos no es spoilers, salen en los tráilers por Dios), entenderán que no hay terror aquí; solo escenas que pretenden decirte algo pero no te generan ni el más mínimo escalofrío, en cambio te harán arquear la ceja y tener una cara de confusión. A parte, que el director cambiara el final abierto de la novela, demuestra mi punto sobre cómo al sobre explicar las cosas, arruinas la experiencia; la película no te permite asustarte o sumergirte en la surrealista experiencia cuando se trata de justificar de manera científica.

Escalofríos para chicos y grandes

En este caso, la película, en ocasiones juega con los planos abiertos y cerrados para expresar la claustrofobia de los personajes cuando se ven imposibilitados de salir; por ende, la playa podría aparentar ser enorme pero con varias tomas creativas se deja en claro que, por más espacio que haya, el encierro sigue presente. Y eso es suficiente para volver loco a alguien.

Sin embargo, OLD de M. Night Shyamalan no es la excepción cuando se trata de planos raros y enfoques equivocados; desde apuntar a las nubes sin motivo o cortes over shoulder chuecos que dan la impresión de ser una película alérgica a mostrar actuaciones. Además, su “terror” parecen episodios de los Looney Tunes, se desestima la idea sobre el tiempo de darle naturaleza efímera a los momentos importantes de la vida; esa es la condición de estar vivo. Aunque, estas reflexiones se pueden obtener mejor desde la novela, pues la película da pinceladas en algunos diálogos pero nada introspectivo.

Quizás esta cinta podría enojar a muchos por lo anterior que acabo de mencionar pero por las barbas de Merlín, lo mejor de esta película es su bizarrés. Probablemente, el director no sea el mejor escritor del mundo ni el cineasta más pulido pero siempre lo da todo, si te da algo bueno, es muy bueno; en cambio, si te da algo malo, es tan malo que sin duda alguna no te dejará indiferente. Y perdón, no quiero dar spoilers, aunque quisiera, porque es de esas raras combinaciones de ideas mal ejecutadas con resultados hilarantes que tiene que verse para creerse.

Filosofía para unos, terror para otros y comedia para todos

Sin duda, estamos hablando de una película que no es normal. Es una película rara, hecha por un raro director que siempre genera diferentes reacciones en la gente que mira sus películas, puedes amar su trabajo u odiarlo; pero algo es seguro, una vez que ves una película de este director, no la olvidarás tan fácil. Este filme pierde el oremus de una manera tan creativa que sin duda no habrá otra OLD que sea igual a esta. Quizás mejor, pero no igual.

OLD (2021) es entretenimiento puro por completamente diferentes razones a las que crees; pues, regresan todos sus tropos y clichés unidos a los errores argumentales y personajes estereotipo que dan como resultado una cinta hilarante. Es una película de terror que te hará reír si te dejas llevar por el viaje de locura que éste único director puede ofrecer; con ello, si te la intentas tomar en serio, me temo que quizás puedes pasártela un poco mal y solo la tendrás de fondo mientras le das click al inicio de Facebook continuamente.

Si gustas verla, está disponible en HBO Max, a menos estará ahí hasta que la plataforma sepa que quiere hacer con su vida. Y si gustan leer el libro, está disponible en Amazon.

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Referencias bibliográficas